Capa de Honras en Miranda do Douro, exaltación de un icono mirandés

Esta jornada de Exaltación de la Capa de Honras Mirandesa, en palabras del presidente de la Câmara Municipal, Artur Nunes, "es una contribución pensada para la formación identitaria de los mirandeses...", que viene, como es habitual, de la mano con su prima heramana la Capa Parada Alistana.

Foto de familia de todos los participanets, frente a la Concatedral de Miranda./ FALCAO

La Capa de Honras es hoy, si duda alguna, uno de los más fuertes símbolos identitarios de la Tierra de Miranda. De origen no completamente consensuado para los investigadores, la capa mirandesa se manifiesta como uno de los elementos más importantes de la indumentaria tradicional portuguesa y, a su vez, como uno de los iconos mirandeses.

Miranda do Douro, en pleno paso fronterizo con España, camina por los anchos senderos de la tradición sin dar reposo al viajero. Este sábado fue la Exaltación de la Capa de Honras Mirandesa -con acompañamiento de la hermana de Aliste y Sanabria- la que congregó a decenas de capistas y, en el fin de semana que viene el homenaje al Antonio María Mourinho, para seguir en Semana Santa, cuando se hace un alto en las labores a principios de primavera, con la Bola Doce, del 13 al 15 de abril.

Más de cien capas acuden cada año a Miranda do Douro a exaltar –no existe otra palabra más acertada- la Capa de Honras Mirandesa, prima hermana de la Capa Parda alistana. El presidente de la Cámara Municipal de Miranda, Artur Nunes, fue el anfitrión de este evento –además de ser un ferviente y consumado defensor de la cultura tradicional del Planalto Mirandés-. También, como no podía ser de otra manera, allí estaba la Asociación de la Capa Parda Alistana, con su presidente Ricardo Flecha, a la cabeza. Además, la Asociación Folklórica Manteos y Monteras de Alcañices deleitó con la mejor música y la más exquisita danza –muy bien interpretada- de Aliste. Junto a ellos, los pauliteiros de Malhadas y el Rancho Folclórico Mirandanças.

El transcurrir de la capa

El viajero se deja llevar por Tomás Castaño Fernández, un alistano que cumplirá en diciembre, Dios mediante –dice- 93 años, en el transcurrir de la capa, de este lado y del otro. Tomás, con una elocuencia y una vitalidad asombrosa, nos traslada a sus años mozos, cuando era pastor de ovejas por La Culebra y vivía entre lobos. “Una vez me topé con nueve juntos, y era de noche”. De cuidar sus ovejas pasó a cuidar al lobo, porque entrado en la madurez pasó a agente forestal en la Sierra de la Culebra. “Nunca aprendí a tocar, pero sí a bailar”… esa vitalidad la traslada a su hijo Andrés y a su nieto Sergio, allí presentes con dulzaina y brío. Que venimos a hablar de la capa, Tomás…

“Es que son primas hermanas, bueno la portuguesa está más decorada y tiene la honra que cae del caperuz”. Nada mejor que la sapiencia popular para entender la realidad. La capa de honras mirandesa es una prenda de artesanía muy ‘sui generis’ del Planalto Mirandés. Una prenda, que probablemente venga de la Edad Media, heredera de la capa pluvial que la iglesia utilizaba para las ceremonias exteriores, que, en un principio, tenía por finalidad proteger a ‘os boieiros’ (vaqueros) y a los pastores de las inclemencias meteorológicas en los meses más duros, principalmente en invierno. Una región de naturaleza y clima muy agreste, dicen por aquí “nove meses de inverno e trés de Infemo” (nueve meses de invierno y tres de infierno).

La capa era seguramente una excelente protección para quienes pasaban gran parte de su vida en los campos de Tras os Montes, sobre todo los pastores –como mi padre, el cabrero transmontano de Bemposta-, abrigándolos del insoportable frío y de la lluvia, en el invierno y del tórrido sol y el calor, en el verano. Esta capa era simple y escasamente ornamentada, ya que constituía una prenda de trabajo.

Con el paso del tiempo. Con la llegada de los cambios en las costumbres cotidianas y de trabajo de los mirandeses, la capa deja de ser utilizada como ropa de trabajo, y permanece como traje festivo y simbólico, utilizado, en un principio, por las autoridades locales de Miranda do Douro y sus freguesías – excluyendo a Atenor y Teixeira- pero incluyendo a Angueira, Caçarelhos, Vilar Seco e Avelanoso –hoy pertenecientes a Vimioso- para actos solemnes.

Con este acto de ‘Exaltación’, la Cámara de Miranda busca popularizar el uso de esta prenda. Una de las piezas artesanas más ilustres del Planalto Mirandés, que, como es obvio, es indispensable su utilización en cualquier tipo de ceremonia, sea de la índole que sea.

La Capa de Honras Mirandesa, una prenda de gran valor etnográfico y artesanal, que requiere de un trabajo minucioso del artesano debido a su gran complejidad: capuz, honra, abertura, ombreira ou aleta…

El hombre que ha vivido en esta tierra creó su particular manera de vestirse en el trabajo en el campo. Pasando su vida en la naturaleza, le llevó a confeccionar sus ropas de manera austera, simple, hermosa y artesanal, hechos con los recursos locales, como el lino y lana (burel).

Aliste y Tras os Montes. Regiones hermanas que políticamente han estado separadas. Una prenda que une a dos pueblos. Porque los pueblos grandes y fuertes crecen muy despacio. Una tierra, de allá y de acá, con tres idiomas, tiene que ser, por obligación, una tierra grande…

Mie capica d’honras / Feita por trás de paredes: / Quien m’ascuita, de si oube… / Assi m’acuntece a las bezes! (estos versos fueron transcritos por Leite de Vasconcelos en 1902).

FOTOS LUIS FALCAO

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