‘A Trindade’ en Fonte de Aldeia, convivencia en una fiesta popular

Romería popular, en la que después de la misa, mozos y mozas de las aldeas vecinas se juntan y realizan 'rondas' alrededor de la ermita portando grandes ramos de árboles, todo ello al son de la música... Una auténtica fiesta popular en Fonte de Aldeia, Palaçoulo y Sendim, en las Tierras de Miranda

Es el segundo año que el carrilano acude a la romería del Cabeço da Santíssima Trindade de Fonte de Aldeia (Miranda do Douro), celebrada este domingo y que es la más genuina demostración del aroma popular que aún se vive en las Tierras de Miranda. Allí, los vecinos de Fonte de Aldeia, Palaçoulo y Sendim ‘se retan’ en las rondas -antaño era pura lucha- y, ahora, con los nuevos tiempos, celebran un auténtica jornada de convivencia –convivio dicen por el lugar-, que contó con la presencia del presidente de la Câmara Municipal de Miranda do Douro, Artur Nunes, así como del presidente de la Asamblea Municipal, Carlos Ferreria.

La pequeña loma, de auténtica belleza natural, con un cuidado y frondoso bosque de alcornoques, con el verde y ocre de esta primavera y con las flores de ‘saras’, tomillo, retama, amapolas y margaritas, se convertía en un lugar mágico. Al caminar junto al amigo Mario Correia en la subida a la ermita, el viajero parecía escuchar extraños susurros… tenía la sensación de ser observado por alguien… Esa experiencia, a buen seguro, era obra de los seres que habitan en el bosque, en árboles, plantas y flores. El carrilano, a ciencia cierta, no sabía si eran meigas, brujas, bruxas, los duendes guardianes del bosque, o los alegres gnomos  de tamaño diminuto, alegres y que quienes los han visto dicen que son barbudos, de rasgos marcados y de piel rugosa que ayudan a los magos proporcionándoles fórmulas secretas que sólo ellos conocen.

O quién sabe, quizás las damas verdes casi invisibles y camufladas con sus largas túnicas verdes. O las dríades, esas preciosas ninfas de los bosques que viven ligadas al árbol en el que nacen y cuidan. O más bien los elfos, con sus rasgos delicados, piel pálida, ojos almendrados y orejas puntiguadas. Pero no! Era la música de los gaiteiros, concertinas, cajas y bombos de Fonte de Aldeia, Palaçoulo y Sendim que animaban la fiesta de la Trinidad, tan peculiar y única. Allí, en la cima de un otero y oculta por la vegetación se encuentra la ermita. Su interés está en el interior, con dos tipos de frescos, dos laterales que podrían datar del s.XVII y uno en el altar mayor, con un pantocrator de estilo visigótico, de algunos siglos antes. Y, cómo no, la Trinidad encontrada en el lugar, bien custodiada y que muestra un ‘Juno’ romano en piedra que parece de Villamayor y gastada por el paso de los años y tantas manos que se han frotado contra ella.

Procesiones y rondas…

Romería da Trindade

Procesión que viene de la aldea y procesión que sale a su encuentro… Misa ‘con predicador’ y cantada y nueva procesión para dar paso a la parte más característica de la fiesta. Una fiesta que tiene como sustento a la juventud, que se juntan por aldeas -Fonte de Aldeia, Palaçoulo y Sendim-, portando grandes ramos de árboles y dan vueltas alrededor de la capilla gritando vivas a la aldea y con acompañamiento de la Banda Filarmónica de Miranda que abre el cortejo hasta abandonar a su suerte al grupo que también lleva su propia música. Todo un reto. Antaño, no era difícil que estos grupos entraran en confrontación. Así, explian al carrilano, que en el siglo pasado existían grandes disputas, ya que los enfrentamientos surgidos durante el año eran dirimidos en la fiesta de la Trinidad. Incluso, en alguna ocasión era necesario situar fuerzas de seguridad a caballo llegadas hasta de Bragança. Comenta la leyenda popular que en el lugar donde se situa una cruz -partida a la mitad por una noche de juerga- murió un agente en plena fiesta.

La procesión llega desde Fonte de Aldeia

Entrando en el ‘túnel del tiempo’, el carrilano encuentra similitud de esta fiesta con las celebraciones guerreras de las tribus celtas que habitaban esta región. No es menos cierto que en el lugar se habría podido encontrar un castro o un templo prerromano. Luchas de guerreros que hoy en las rondas, como antaño en sus guerras, las aldeas marchan con sus estandartes y banderas alrededor de la ermita.

En la salida de ese túnel tan maravilloso que entronca con las costumbres, ritos y creencias populares -fiestas para conservar- el viajero disfrutó de la amistad del transmontano en estas bellas Tierras de Miranda donde viven gentes acogedoras y de corazón. Esas convivencias en las diversas cantinas montadas en el lugar cuya recaudación, como la de Mocidade de Sendim, va para sufragar la merienda. Es, también, la invitación fraterna de Fernanda Chumbo y Adelaida ‘La Gabriela’ para degustar una abundante y rica merienda bajo la sombra de enormes alcornoques acompañado por el presidente de la Câmara Municipal de Miranda do Douro, Artur Nunes.

Escribe Carlos Ruiz Zafón en ‘La sombra del viento’: Yo creo que nada sucede por casualidad ¿Sabes qué? En el fondo las cosas tienen su plan secreto, aunque nosotros no lo entendamos. Allí donde habla el corazón es de mala educación que la razón lo contradiga, ay!

REPORTAJE GRÁFICO LUIS FALCÃO

No hay comentarios