Las Bodas Reales hartan de animación la Aldeia Histórica de Trancoso

La Fiesta de la Historia con las Bodas Reales de Trancoso, a celebrar este fien de semana, recrea momentos históricos de los siglos XIII y XIV y las turbulentas relaciones entre los reinos de Portugal y Castilla

La Aldeia Histórica de Trancoso celebra este fin de semana la Fiesta de la Historia -Recreación de las Bodas Reales-, que discurre en el casco histórico de la ciudad, con espacios dedicados a tiendas de artesanos, tabernas, tiendas militares y de oficios medievales, con animación de calle por el mercado, músicos y malabaristas, guerreros, encantadores de serpientes, danza del vientre, manipuladores de fuego, bufones, saltimbanquias y desfiles.

Y,  sobre todo, mucha gente en la tarde/noche del sábado, con todo el centro histórico lleno a rebosar. El presidente de la Cámara Municipal de Trancoso, Amílcar José Nunes Salvador, se mostraba “satisfecho” por la evolución “positiva” que está teniendo esta feria medieval, en la que también participa como integrante del séquito real en el desfile nupcial.

Una recreación de las Bodas Reales y Casamiento Real de el Rey D. Dinis y Dña. Isabel de Aragón, realizado en 1282. Para el mismo, decenas de actores y figurantes locales visten con todo rigor, nobles, mendigos, gerreros, mercaderes, príncipes y princesas no faltaron a la fiesta. Como también las muchas tascas, restaurantes y cantinas que ofrecen todo tipo de bebida -sobre todo ginginha- así como menús típicamente portugueses con sus tradicionales asados de carne y embutido, sin faltar el bacalao al estilo local, que es frito y muy rico.

La historia de D. Dinis

Don Dinis, con 21 años, e Isabel, emancipada con sólo 12 años, protagonizaron uno de los enlaces que más influyó en el devenir de la península ibérica. Isabel de Aragón, nieta de Jaime I ‘El Conquistador’, decidió alojarse los días anteriores a la boda en la villa española de San Felices de los Gallegos (Salamanca), un pueblo fronterizo de raíces medievales.

La historia de Portugal recoge que la boda se ofició en la extinta iglesia de San Bartolomeu de Trancoso, tras la entrada triunfal del rey Dinis I por la muralla de la localidad, hoy llamada Puerta del Rey. Desde aquella boda, oficiada el 24 de junio de 1282, el papel de la reina Isabel fue clave en el devenir de la historia de Portugal, hasta el punto de que, tras su muerte, fue beatificada y canonizada por su enorme entrega a los desfavorecidos.

Su afán pacificador, su vivencia religiosa y su acción social marcaron la vida de una piadosa reina, dueña de una ingente fortuna, que no tuvo reparos en repartirla entre los necesitados, tras la muerte de su esposo en 1325. Ese año fue el punto de inflexión para la reina de Portugal, que decidió peregrinar a Santiago de Compostela para ganar el jubileo el 25 de julio, día del Apóstol. Fue entonces cuando acabó de despojarse de todo su halo de realeza, al donar al Apóstol su corona de reina y su manto real con bordados de oro y plata.

A su regreso, Coimbra fue la ciudad que eligió para pasar el resto de sus días, y decidió retirarse al Convento de Santa Clara que ella misma había fundado años atrás. Allí tomó el hábito de las clarisas, aunque no profesó los votos de la orden, con el fin de seguir administrando toda su fortuna, que dedicó a las obras de caridad. La muerte le llegó cuando tuvo que mediar en el campo de batalla, esta vez entre su hijo y su nieto Alfonso XI de Castilla. Falleció en Estremoz (Portugal), en el camino de vuelta a Coimbra, el 4 de julio de 1336, tras sufrir una indisposición que no pudo superar.

Trancoso medieval

Trancoso fue una de las más importantes villas medievales portuguesas, ya que, debido a su posición estratégica, constituye uno de los puntos más avanzados en la reconquista cristiana por el sur. La posición dominante del actual castillo, con sus casi novecientos metros de altitud, hace pensar que, desde siempre, esa situación fue tenida en cuenta por los pobladores de todas las épocas.

Naturalmente que Trancoso sería un pequeño poblado y no debía superar el espacio intramuros, que se circunscribía con seguridad al lugar ocupado hoy por el castillo y poco más. Después de la invasión de los romanos y los godos, la población habría evolucionado, pero ningún documento permite deducirlo, cuál era la dimensión de esa evolución. Y así hasta la época medieval con D. Dinis.

Trancoso judío

Pero en aquellos tiempos tumultuosos de creencias, fanáticos, guerreros y epidemias, Trancoso también destacó como una importante judería. Aunque existen referencias anteriores, la comunidad judía sefardí, o judíos de la Península Ibérica, se estableció entre los siglos V y XV en el territorio que actualmente corresponde a Portugal, y contribuyó de muy diversas formas a la cultura portuguesa. Protegidos por los monarcas, muchos de sus miembros, entre los que se encontraban filósofos, humanistas, científicos y comerciantes, pero también profesiones más comunes como zapateros, sastres o tejedores, participaron activamente en varios momentos importantes de la historia portuguesa. Destacan el momento de la fundación de la nación y su contribución a la población del territorio y, más tarde, las contribuciones financieras y científicas durante la época de los Descubrimientos. Cabe mencionar al gran matemático y cosmógrafo del siglo XVI, Pedro Nunes, creador del nonio, un instrumento de navegación.

La comunidad judía de Trancoso es anterior al siglo XIV, cuando el rey D. Pedro I (1320-1367) autoriza la organización de la judería, debido a que ya era muy grande. En el siglo XV, el número de miembros de la comunidad sería ya superior a los de la ciudad de Guarda, lo que llevó a que se pidiera autorización a D. João II (1455-1495) para que la sinagoga se ampliara.

Además de los equipamientos temáticos dedicados a la herencia judía, la ciudad tiene un patrimonio que nos remite a un importante centro de cultura sefardita. Se destaca la Casa del Gato Negro, un edificio medieval que tiene en su fachada varios altorrelieves interpretados como judíos, especialmente el León de Judá. Cerca de este edificio, tradicionalmente señalado como la casa de un rabino, se encuentra el Pozo del Maestro, pozo que podría suministrar el agua corriente a los baños rituales femeninos, la Mikve. El Centro de Interpretación de la Cultura Judía Isaac Cardoso es un edificio moderno, que integra una sinagoga. La exposición sobre la herencia sefardí de Trancoso merece una visita.

La Casa de Bandarra, junto al Centro de Interpretación de la Cultura Judía Isaac Cardoso, dedica su exposición al zapatero, poeta-profeta Bandarra, figura sin par de la corriente portuguesa, claramente influenciada por la cultura judía.

También se puede descubrir fácilmente la historia judía en Portugal siguiendo la Ruta de las Juderías, un testimonio del encuentro entre pueblos y culturas del que debemos sentimos orgullosos de conservar en tiempos de tanto fanatismo, xenofobia y populismos mezquinos, ay!

REPORTAJE GRÁFICO LUIS FALCÃO

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